viernes, 1 de octubre de 2010

Alan Moore acerca de los superhéroes y "La broma asesina"

Entrevistador: Después de Watchmen y Miraclemen, usted dijo que había llevado el género de los superhéroes tan lejos como podía ir.
Alan Moore: Yo digo muchas cosas raras, sabés. Creo que lo que dije después de Watchmen y es, fue que yo ya no sentía que la forma del superhéroe fuera realmente la mejor manera de contar historias importantes y significativas. Que si quisiera hacer una historia sobre el medio ambiente, creo que sería mejor sin el monstruo del pantano en ella; si yo quisiera hacer una historia sobre política, sería mejor no tener una banda de superhéroes en ella. Creo que el superhéroe como ícono sigue teniendo un poder muy valioso. Como que transformó mi niñez. Es un talismán de la imaginación.
Fueron una poderosa forma de abrir zonas en mi imaginación cuando yo era un niño. Para mí fueron muy pero muy preciados. Y el hecho de que puedas usarlos para contar historias alegóricas o lo que sea, no quiere decir que debas hacerlo. “Batman: La broma asesina”, que sigue vendiendo, y creo que se acepta como una influencia del primer film de Batman, si es que de algo vale eso, es un libro terrible. O sea, no dice nada. Habla de Batman y el Joker, y dice que sí, que psicológicamente Batman y el Joker son espejos uno del otro. ¿Y entonces? Nada. Nunca vas a conocer a nadie ni remotamente parecido a ninguno de los dos. No vas a conocer gente que se haya vuelto loca de ese modo.
(Fuente)
Traducido por el_bru

miércoles, 4 de agosto de 2010

Dos tangos en la balanza: el juego de las siete diferencias entre las dos ediciones de Clarín (por San)

"Hace unos años, el diario Clarín sacó una Biblioteca Clarín de la historieta, que permitió conseguir a precio económico episodios fundamentales de obras tan diferentes como Patoruzú o X-Men. El lado malo es que las publicó en unos libritos con un tamaño de página que no es proporcional al original de casi ninguna, y en los círculos de historieta la Biblioteca se hizo tristemente famosa por sus recompaginaciones grotescas, desfiles de cuadros reducidos y sobredimensionados.

Hace unos meses, Clarín sacó una mucho más hermosa Biblioteca Corto Maltés (no sé si se llamaba así, pero supongamos), con aventuras del marinero inéditas en castellano, a color, elegantes, en las que nada discordaba y todo estaba en su lugar. Era triste volver a leer La balada del mar salado y darse cuenta de que cabía perfectamente sin necesidad de redimensionar nada: la segunda Biblioteca repetía el tamaño de la anterior, pero todo funcionaba. No medí los centímetros reales del formato (mil disculpas), pero en cuanto a la proporción interna, en el caso de Tango, una de las pocas historietas que en la primera Biblioteca entraban en página, es de una grilla de hasta seis cuadros iguales distribuidos en tres tiras de dos."


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lunes, 10 de mayo de 2010

Yo opino #1

¿Mort Cinder o El Eternauta?

Yo doy un paso hacia el costado y me posiciono del lado del segundo.

Si bien me gustaron bastante las dos historietas, considero que “Mort
Cinder” es víctima del ritmo con el cual se hizo. Presentar argumentos
interesantes como la niebla que funciona como portal al pasado para
quienes la atraviesan y después olvidarse completamente de ella le dan
un aire de indecisión a la historia, que sumado a que no se den
siquiera indicios de por qué Mort es inmortal y que no tenga un final
hace que no termine de convencerme. Con respecto a que no tenga final
me refiero a que no lo favorece que la última vivencia contada sea “La
batalla de las Termópilas” por acabar en la historia misma sin volver
al presente donde Mort está relatando a Ezra los acontecimientos
pasados como en las otras, pudiendo cerrar con una frase como la de
“En la penitenciaría: El Frate” que dice: “No me contestó. Quedamos en
silencio, oyendo solo los saltos breves de un chico jugando a la
rayuela, allí afuera…”, que nos ubica en la atmosfera de los
protagonistas. Con esto no quiero restarle mérito, si no simplemente
me lamento de que no haya sido completado el trabajo de Oesterheld y
Breccia para ver qué rumbo se pretendía darle a la historieta en su
totalidad.

En cuanto a El Eternauta, los motivos de mi elección son simples: una
historia de ciencia ficción interesante, una lectura no muy densa y un
final que cierra una historia pero establece las pautas para otra.

Checho.

jueves, 15 de abril de 2010

Watchmen: una lectura cómica

Podríamos estar mucho tiempo consignando las bondades de Watchmen. No por nada es una obra que redefinió no solo un género sino a la historieta como lenguaje. Hasta podríamos decir que es a la historieta lo que fue el Quijote a la literatura.
Una de esas bondades (una de las que creo que tiene) es que puede ser leída de muchas maneras, y quisiera ensayar una.
Como se nota en el título que encabeza este texto, apuesto por una lectura cómica de Watchmen. No quiero decir con esto que Watchmen es solamente una historieta cómica ni mucho menos que está mal leída si no es desde la comicidad. Al contrario, me parece que el factor cómico está jugando mucho en la trama y que al leer Watchmen uno se deja llevar por muchos elementos que construyen la tragedia, que se sostienen en “lo serio”, pasando por alto “lo risible” (por lo menos a mí me pasa así).
¿Qué puede sostener esta tesis? Bien, primero que nada la centralidad por omisión de The Comedian y el hecho de que él haya sido el único que entendió los alcances del plan de Ozimandias por ser este mismo “la broma más grande de todas” (tan grande que lo hizo llorar). Después por el símbolo de Watchmen, el “smiley” (hace poco me enteré que los ingleses le dicen “watchface”) manchado que bien puede funcionar como metáfora: Watchmen es una comedia manchada de sangre. Por último, una serie de situaciones que, según creo, son significativas a la trama y no están exentas de comicidad si uno (es)fuerza la mirada. Veamos:
- La primera página es graciosa en el primer y último cuadro. En el primer cuadro el diario de Rorschach dice “Esta ciudad me tiene miedo. Yo vi su verdadera cara.” Y el dibujo de la viñeta es el smiley, la verdadera cara de la ciudad. Chiste. En el anteúltimo cuadro el diario dice “…todos esos liberales e intelectuales y charlatanes, y de repente a ninguno se le ocurre nada para decir”. Y en el último cuadro, el policía que está mirando hacia abajo dice “Hmm. Qué pedazo de caída”. Chiste. Uno se olvida, no lo ve, se pierde en el discurso de Rorschach, en la circunstancia del asesinato; sin embargo yo no puedo dejar de ver lo cómico de estos pedacitos de narración. Hay más. Circularidad de por medio, el primer número también termina con risas. Incluso dando tal vez una clave: no todo es risible, podemos reírnos de lo que no se debe. Dan y Laurie se ríen de un sujeto que gustaba de ser golpeado, ellos lo complacieron alguna que otra vez hasta que fue con Rorschach que lo tiró por un ascensor. Y finalmente, Laurie dice: “Parece que no hay muchas risas últimamente” y Dan contesta “Bueno, qué esperabas. Se murió el comediante.”. Chiste.
- Una más simple: el chiste que cuenta Rorschach en su diario al final del capítulo dos.
- Una del capítulo tres: Rorschach de civil va a comprar el diario. “¿Y? ¿Cómo viene el fin del mundo?” le dice el diariero. “Va a pasar hoy, vi los signos blabla.” Contesta Rorschach. En el medio Dr. Manhattan se va de la tierra, punto clave de Watchmen. Rorschach vuelve a comprar el diario. “¿Y vos qué? No vi que el mundo se terminara ayer” dice el diariero, y Rorschach contesta “¿Estás seguro?”. Chiste.
- Capítulo seis: Dan y Laurie andan de coqueteo y terminan revolcándose, pero Dan no puede y se quedan dormidos. Dan se levanta después de tener un sueño y va donde está su nave. Al rato lo sigue Laurie y le pregunta si está bien, él le cuenta su sueño y termina diciendo: “Es esta guerra, el sentir que es inevitable. Me hace sentir tan carente de fuerza. Tan impotente.” Chiste.
- En el capítulo ocho creo que están las intervenciones más graciosas de Rorschach. Él está en la cárcel y lo van a visitar Big Figure y sus matones, lo saludan y el contesta (lo pongo en inglés porque no encuentro una buena traducción): “Big Figure. Small World.” Chiste. Después Big Figure lo amenaza y ordena su muerte. Rorschach dice “Tall orders”. Chiste.
Bueno, basta del capítulo a capítulo. Voy a anotar un par de cosas más que me parece que construyen “lo risible”:
- De los personajes: Laurie en realidad se llama Laurel, como el flaco de Laurel y Hardy. La cara de Kovacs es igual a la del pibito de las tapas de la revista de humor Mad. Edward Blake es la inversión de Blake Edwards, el director de “La Pantera Rosa”. Todas cuestiones relacionadas con la comicidad.
- Otro hecho que me parece cómico es que quien termine adjudicándose la misión de contarle al mundo cuál es la verdad es el personaje que peor habla, Rorschach (“peor habla” en el sentido de que construye mal las oraciones en una gramática tan rígida como la del inglés).
¿Cuál es la lectura de Watchmen? ¿Hay una lectura de Watchmen? Yo no estoy seguro. Tal vez quedarse en “la lectura cómica” o “la lectura seria”, “la lectura de los superhéroes” o “la lectura del fin del mundo”, es mutilar a la obra. Watchmen es cada una de sus lecturas y creo que, aunque fundamentada con poco rigor, ésta es tan válida como cualquier otra. Chiste.

domingo, 4 de abril de 2010